
Maquillaje para piel madura: 5 consejos para un resultado natural y favorecedor
Cuando hablamos de maquillaje para piel madura, es frecuente encontrar consejos que parecen partir de una idea preconcebida: que, con los años, debemos maquillarnos cada vez menos. Sin embargo, la edad no debería determinar qué productos podemos utilizar, sino ayudarnos a conocer mejor nuestra piel y adaptar las técnicas de maquillaje a sus necesidades.
Una piel madura puede llevar todo tipo de maquillaje. La clave está en elegir bien las fórmulas, utilizar la cantidad adecuada y conocer algunos trucos que nos ayuden a conseguir un acabado natural, luminoso y favorecedor.
Con algunos pequeños cambios en la elección de los productos y en la forma de aplicarlos, podemos seguir disfrutando del maquillaje a cualquier edad.
Estos son mis cinco consejos de maquillaje para piel madura.
1. La razón detrás del «menos es más» en el maquillaje para piel madura
No es justo cuando se dice que las mujeres mayores no deben usar maquillaje o que solo deberían utilizar un poco de máscara de pestañas y una barra de labios de un color suave. Es un comentario que tiene más de edadismo que de otra cosa.
El exceso de producto o un maquillaje mal aplicado no resulta estéticamente favorecedor en ninguna mujer, independientemente de su edad. Sin embargo, en ocasiones, a la mujer madura puede resultarle más difícil aplicar el maquillaje todo lo bien que quisiera. La pérdida de visión de cerca o tener menos precisión en el pulso son circunstancias que pueden dificultar la aplicación.
Por eso, en estos casos, puede ser aconsejable utilizar una menor cantidad de cada producto y aprender técnicas de maquillaje para piel madura que faciliten la aplicación.
La expresión «menos es más» se escucha con mucha frecuencia cuando hablamos de maquillaje natural y, cuando se trata de piel madura, resulta especialmente aplicable. ¿Por qué?
En una piel completamente tersa y libre de arrugas, la aplicación de una mayor cantidad de producto puede disimularse bastante bien. No hay líneas, surcos o poros dilatados en los que pueda acumularse la base de maquillaje. En cambio, en una piel con textura, el exceso de producto puede hacer más visible precisamente aquello que queremos disimular.
Por eso, no solo es preferible utilizar menos cantidad de base de maquillaje, sino también moderar la cantidad de polvos matificantes, sombras de ojos y colorete.
Uno de los mejores puntos de partida para conseguir un buen resultado en una piel madura es trabajar sobre una piel bien hidratada, aplicar una pequeña cantidad de producto y difuminarlo muy bien. Siempre podemos añadir más después, pero conseguir un acabado bonito suele ser más fácil cuando empezamos con una mano ligera.
Dicho esto, una mujer madura puede disfrutar de todo lo que ofrece el maquillaje: bases, iluminadores, bronceadores, coloretes, delineadores de ojos y muchos otros productos. Lo importante es saber qué formulaciones se adaptan mejor a nuestra piel, qué técnicas nos resultan más fáciles de aplicar y dónde colocar cada producto.
Si elegimos bien, con muy poca cantidad podemos conseguir un resultado óptimo. Además, nuestros productos nos durarán más y nos sentiremos más seguras y favorecidas con el resultado, sin miedo a parecer demasiado «pintadas».
2. Usa productos en crema para conseguir un maquillaje más luminoso
Con los años, la piel tiende a volverse más seca y necesita una mayor aportación de hidratación. Por eso, antes de elegir una base de maquillaje de larga duración o fórmulas compactas que pueden apagar una piel seca y darle un aspecto excesivamente mate, es recomendable probar una base de maquillaje cremosa pero ligera.
Si tu piel tiende a ser grasa, quizá necesites una fórmula que ayude a controlar los brillos. Sin embargo, en muchos casos, la piel madura necesita más hidratación y luminosidad que un acabado excesivamente mate.
Los coloretes, bronceadores e iluminadores en crema son grandes aliados para la piel madura. Además de aportar un acabado más jugoso y luminoso, suelen ser fáciles de aplicar y difuminar.
Este tipo de productos permite trabajar el maquillaje poco a poco, añadiendo cantidad únicamente cuando sea necesario. Así podemos conseguir un resultado más natural y evitar que el producto se acumule en las líneas y en la textura de la piel.
Por eso, si buscas cómo maquillarte con piel madura, probar productos en crema puede ser un buen punto de partida, especialmente cuando queremos conseguir una piel con aspecto fresco y luminoso.
3. Invierte en brochas de calidad y lávalas una vez por semana
Invertir en brochas de calidad merece la pena por varios motivos. Una buena brocha no solo facilita la aplicación del maquillaje y ayuda a conseguir un acabado más bonito, sino que también está preparada para soportar una limpieza frecuente sin deteriorarse.
Los maquilladores profesionales sabemos lo importante que es empezar a maquillar con la máxima higiene posible. La piel y las manos deben estar limpias, pero tampoco podemos olvidar nuestras herramientas de maquillaje.
Es importante mantener limpias las brochas, esponjas, borlas y demás herramientas que utilizamos habitualmente. De esta manera evitamos extender suciedad y microorganismos sobre la piel y, además, conseguimos que nuestras herramientas funcionen mucho mejor.
Precisamente por eso es tan importante que las brochas sean de buena calidad. Si vamos a lavarlas con frecuencia, necesitamos que soporten bien los lavados: que no se les suelten los pelos, que las fibras no se apelmacen y que mantengan su forma y suavidad con el paso del tiempo.
Una buena brocha, bien cuidada, puede durar toda la vida. Por eso, aunque inicialmente suponga una inversión mayor, merece la pena elegir herramientas de calidad y cuidarlas correctamente. A largo plazo, pueden acompañarnos durante muchos años y ayudarnos a conseguir mejores resultados en nuestro maquillaje.
Una brocha limpia y sin restos de producto permite trabajar los cosméticos con mayor precisión y ayuda a conseguir un acabado más uniforme. En especial cuando hablamos de maquillaje para piel madura, en el que buscamos trabajar con pequeñas cantidades y difuminar muy bien, disponer de unas buenas herramientas puede marcar una gran diferencia.
Por eso, además de invertir en brochas de calidad, es importante adquirir el hábito de lavarlas con regularidad. Como norma general, una limpieza semanal puede ser un buen punto de partida para las brochas que utilizamos habitualmente.
4. Difumina siempre los bordes para un acabado natural
Cuando aplicamos un producto, por ejemplo, un bronceador para conseguir un ligero contorno del rostro y después un colorete, es muy importante repasar los bordes de las zonas maquilladas para que los productos queden bien integrados en la piel.
Con las sombras de ojos se aplica exactamente la misma norma. Las transiciones entre las sombras y la piel del párpado deben ser graduales y suaves. Lo mismo ocurre con los iluminadores, los bronceadores y el resto de colores que aplicamos sobre el rostro.
Para conseguir un acabado impecable, hay que difuminar bien los bordes de las zonas maquilladas, preferiblemente con una brocha limpia. De esta forma eliminamos posibles acumulaciones de producto y conseguimos que los diferentes colores se fundan entre sí.
Es un truco muy sencillo que puede marcar una gran diferencia y que ayuda a que el maquillaje se vea mucho más natural y favorecedor.
5. No te maquilles utilizando un espejo de aumento
Si no vemos bien de cerca, la tentación de utilizar un espejo de aumento es grande. Parece la solución perfecta para no cometer errores cuando nuestra vista ya no nos permite apreciar los pequeños detalles con tanta facilidad.
Sin embargo, no es recomendable utilizar el espejo de aumento durante toda la aplicación del maquillaje, ya que puede distorsionar la imagen de nuestro rostro y hacer que percibamos los detalles de una forma muy diferente a como los verán los demás.
Es preferible utilizar un espejo normal, aunque tengamos que acercarnos un poco más a él. De esta manera podremos apreciar nuestro rostro de una forma más parecida a como lo percibirán las personas que nos rodean.
Una vez terminado el maquillaje, sí podemos acercarnos al espejo de aumento para revisar los detalles, eliminar cualquier resto de producto y corregir pequeños errores.
Al fin y al cabo, nadie más va a mirarnos a esa distancia. Si nuestro maquillaje se ve equilibrado y natural en un espejo normal, podemos estar seguras de que nuestro look está perfecto.
Conclusión
Conseguir un buen maquillaje para piel madura no consiste en utilizar menos productos por el hecho de tener más años, sino en aprender a utilizarlos de otra manera.
Una piel bien hidratada, fórmulas adecuadas, una mano ligera, buenas herramientas y un buen difuminado pueden conseguir que el maquillaje se vea natural, luminoso y favorecedor.
La edad no debería ser una limitación para disfrutar del maquillaje. Al contrario: conocer nuestra piel y adaptar la forma de maquillarnos a ella nos permite seguir disfrutando de todos los productos y técnicas que nos gustan, pero de una manera que nos haga sentir cómodas, seguras y guapas.
